
Foto: Alexandra Calderón Cuartas
“Detrás de Piel Canela hay una mujer que dejó la estabilidad de la ingeniería de sistemas para construir una marca que hoy viste a mujeres dentro y fuera de Colombia. Esta es la historia de una emprendedora que descubrió que la verdadera moda también se diseña con disciplina, paciencia y valentía.”
“No, la vida no puede ser esto.”
Con esa frase comenzó la transformación de Ana Isabel Taborda. Mientras muchos soñaban con alcanzar la estabilidad laboral, ella veía cómo el tiempo transcurría entre oficinas, paredes y rutinas que parecían repetirse generación tras generación. “Me sentía como un árbol que no podía moverse”, recuerda. Ver a compañeros acercarse a la jubilación haciendo exactamente lo mismo le hizo comprender que ese no era el futuro que quería para ella.

Foto: Alexandra Calderón Cuartas
Ingeniera de sistemas de profesión, encontró en esa carrera herramientas que hoy siguen siendo fundamentales para dirigir su empresa: organización, estrategia, disciplina y capacidad de planificación. Sin embargo, hacía años una pequeña experiencia comercial distribuyendo vestidos de baño había despertado algo mucho más profundo. “Sentía algo en el corazón”, dice. Era la señal de que su verdadero camino estaba lejos del escritorio.
Así nació “Piel Canela”, una marca que con el tiempo dejó de comercializar productos de terceros para desarrollar colecciones propias, diseñadas especialmente para mujeres que buscan sentirse seguras, cómodas y auténticas durante el verano.
Pero emprender en la moda distó mucho de ser un cuento de hadas.
Ana Isabel reconoce que comenzó prácticamente desde cero en un sector que desconocía. Aprender cada proceso implicó años de estudio, asesorías, errores y costosas lecciones. Hoy asegura que, si volviera a emprender, primero dedicaría mucho más tiempo a conocer profundamente la industria antes de lanzar una marca.
“La moda parece sencilla desde afuera, pero financieramente es uno de los negocios más complejos que existen”, afirma. Incluso vender toda una colección puede no significar ganancias si no existe una adecuada estructura de costos, producción y comercialización.

Foto: Alexandra Calderón Cuartas
Con esa experiencia, el proceso creativo de Piel Canela también evolucionó. Cada colección nace tras analizar pasarelas internacionales, estudiar tendencias, observar el comportamiento del consumidor y adaptar esas propuestas al estilo de la mujer latina. Junto con su equipo creativo utiliza herramientas de inteligencia artificial para desarrollar ideas iniciales de estampados que posteriormente son perfeccionadas por diseñadores especializados.
Las colecciones pueden tardar más de un año en desarrollarse. Cada silueta, cada estampado y cada ajuste se revisan una y otra vez hasta lograr una prenda que combine diseño, comodidad y durabilidad.

Foto: Alexandra Calderón Cuartas
Hoy Piel Canela tiene presencia física en Medellín, en El Poblado, además de comercializar sus colecciones mediante redes sociales, su tienda virtual y diferentes tiendas multimarca. Su propuesta se distingue por la calidad de los materiales, estampados exclusivos, siluetas favorecedoras y prendas pensadas para acompañar a mujeres que disfrutan viajar, vivir el verano y sentirse seguras sin renunciar al estilo.
Después de recorrer ese camino, Ana Isabel tiene claro cuál es el mejor consejo para quienes desean emprender.
“No esperen el momento perfecto”, asegura. Pero inmediatamente añade una advertencia: antes de enamorarse del brillo de la moda, es indispensable conocer profundamente el negocio. Porque detrás del glamour existe una industria exigente que requiere disciplina, preparación, capacidad financiera y, sobre todo, la disposición para reinventarse constantemente.
Más que diseñar vestidos de baño, Ana Isabel Taborda ha construido una marca que invita a las mujeres a sentirse cómodas con quienes son. En Piel Canela, explica, la prenda más bonita nunca será un estampado o un color de temporada, sino la seguridad con la que cada mujer decide llevarla.