Durante años, hablar de salud sexual masculina ha sido, para muchos hombres una conversación incómoda o inexistente. Aunque la sexualidad masculina suele asociarse culturalmente con el rendimiento, el deseo o incluso la virilidad, pocas veces se habla del autocuidado, la prevención o la salud íntima desde una perspectiva responsable e informativa. En muchos casos, los hombres crecen aprendiendo a “ser fuertes”, pero no necesariamente a conocer o cuidar su propio cuerpo.

Mientras la salud sexual femenina ha ganado cada vez más espacios de divulgación, campañas y educación, la salud sexual masculina continúa rodeada de silencios, mitos y desinformación. Para el médico general Aníbal Madrid, esto ocurre porque “tampoco hay conocimientos suficientes respecto al tema; no hay tanta propaganda ni divulgación al respecto, por lo tanto, lo desconocido se vuelve tabú”.

Y es precisamente ese desconocimiento el que muchas veces lleva a descuidar hábitos básicos de higiene y prevención. Entre los cuidados íntimos masculinos que suelen pasarse por alto se encuentran la limpieza adecuada en hombres no circuncidados, el secado correcto después de las relaciones sexuales y el uso frecuente de ropa interior demasiado ajustada o fabricada con materiales sintéticos que retienen la humedad.

Aunque parezcan detalles menores, estos hábitos pueden tener repercusiones importantes. Madrid explica que, el exceso de calor y la ropa demasiado ceñida pueden afectar negativamente la salud íntima masculina, ya que los testículos requieren una temperatura ligeramente inferior a la corporal para mantener una adecuada producción de espermatozoides. Además, los ambientes húmedos favorecen irritaciones e infecciones.

La depilación íntima masculina, cada vez más común, también requiere ciertos cuidados. El uso de afeitadoras limpias y desechables, así como evitar la fricción excesiva o las micro lesiones, resulta fundamental para prevenir irritaciones o infecciones cutáneas. De igual manera, prácticas cotidianas como el lavado agresivo, algunas formas de masturbación o incluso el coito pueden generar lesiones por fricción si no se realizan con cuidado.

Sin embargo, uno de los aspectos más importantes en la salud sexual masculina sigue siendo la prevención. El autoexamen testicular, recomendado una vez al mes desde la adolescencia, permite detectar anomalías, cambios o molestias de forma temprana. “Es fundamental para la detección temprana de anomalías, como el cáncer de testículo”, afirma Madrid, quien incluso relata que esta práctica le permitió detectar a tiempo una hernia inguinal y someterse a cirugía oportunamente.

Dolor persistente, bultos, cambios de color, secreciones, irritación o ardor son algunas de las señales que nunca deberían ignorarse. No obstante, muchos hombres tardan demasiado en acudir a consulta médica. Según el médico, esto suele deberse a “vergüenza o desconocimiento del tema”.

Más allá de lo clínico, el problema también tiene una dimensión cultural. “Los modelos tradicionales de masculinidad dificultan gravemente que los hombres hablen de su salud sexual”, sostiene Madrid. La idea del “hombre fuerte”, que no expresa molestias ni vulnerabilidad, termina generando barreras psicológicas que silencian síntomas, retrasan diagnósticos y dificultan conversaciones necesarias sobre bienestar y autocuidado.

La masturbación masculina, por ejemplo, continúa rodeada de numerosos mitos y desinformación. Aunque durante años se difundieron falsas creencias sobre supuestos efectos negativos, la evidencia científica reconoce que se trata de una práctica natural y saludable. El problema aparece cuando el comportamiento se vuelve compulsivo y comienza a interferir negativamente con la vida cotidiana, las relaciones personales o el bienestar emocional.

Redactado por: Luis Felipe Arrieta Aguilar